ATRAPASUEÑOS DE VIDA

 

Atrapasueños

El proceso de mi vida en estos días ha sido muy interesante. Comencé cayendo en la cuenta que no puedo confiar muchas veces ni en mí mismo porque no me he conocido lo suficiente, o no he querido experimentar formas diferentes en mi forma de ser. En una de mis terapias Gestalt salió la frase de “durmiendo con mi enemigo”. Pensé en un montón de cosas, pero el verdadero enemigo soy yo mismo. Soy un tirano exigiendo, controlando y tratando de hacer todo bien. Me lo exijo en todo momento. Una parte castigadora dentro de mí que me hace que haga cosas cada vez mejor. Tengo que meditar, ser bueno, no exigir, no decir lo que siento, lo que pienso, estudiar, trabajar más, ser buen novio, buen hijo, buen amigo, buena persona y principalmente ser mejor. Cuando no lo logro comienza el castigo de una forma sádica de culpa y enojo conmigo.

Pero es sólo una parte. Como todos los seres humanos tenemos varias voces en nuestra cabeza que nos dicen que hacer y que no hacer. Que juzga, exige, manipula y castiga. Es normal en todos nosotros. Pero entiendo que es sólo una voz que no tiene fuerza si yo no le doy la fuerza necesaria para hacerlo. Eso es dormir con el enemigo. Hacerle caso hasta que la vida se vuelva estresante o exigente en todo momento.

Me doy cuenta que otra parte de mí quiere volar. Volar hacia una libertad libre de cadenas. El enojo, exigencia, frustración, impotencia, el ser bueno, el querer hacer las cosas mejor (más allá de mi capacidad) , ser bueno en todo y hacerlo mejor cada vez; son sólo cadenas que evitan que vuele hacia la verdadera libertad.

La libertad de ser una persona auténtica. Hoy comencé a ser como yo quiero. No a lo que los demás quieren que sea. Antes me sometía a los deseos o a lo que me querían dar los demás.El día de hoy no. Quiero hacer lo que me gusta sin exigencias, a vivir mi vida en libertad y no juzgarme todo el tiempo por las cosas que hago de cierta manera. Pero eso no quiere decir llegar a vivir sin límites. Ver lo que es bueno para MI. En el pasado (inclusive hace algunas semanas) no distinguía lo que realmente era bueno para mí porque no confiaba en que lo fuera, sino en lo que me podía equivocar. Me moría de miedo de perder a personas que tenía en mi vida y que nunca pensaban en lo que yo realmente necesitaba, sino en su propia satisfacción y crecimiento de su ego. Hoy no tengo miedo de perderlas, ni de tenerlas. Si realmente me comprometo conmigo mismo puedo estar con quien sea sin miedo, sin quedar bien, sin tratar de agradar y sin necesidad de tener a alguien.

El compromiso lo veía como una cadena que me impedía volar, pero no es así. El compromiso me ayuda a hacer lo que quiero poniéndome límites, a cumplirlos. Me doy cuenta que no me comprometía conmigo mismo por el miedo a que los demás no se comprometieran conmigo. Me sentí absurdo al darme cuenta que el compromiso es mío. Me comprometo a decir lo que pienso, lo que siento y lo que quiero. A cumplirlo. A aterrizar mis sueños. Los sueños de ser yo mismo por el simple hecho de querer hacerlo, no con la exigencia de tener que ser mejor.

Yo sé que no todo lo que pienso o siento es real. A veces son simples juegos de mi ego para exigir y exigirme. Pero me doy cuenta que no soy egoísta cuando los demás me demuestran que no lo son conmigo. Soy una persona que puede llegar a ser muy exigente y egoísta cuando no me demuestran que puedo confiar en ellos, y peor aún cuando me demuestran desconfianza. Pero no tengo porque dejar que me pisoteen en ningún momento. Que las personas pueden llegar a hacer importantes en mi vida cuando dejan huella, no rastros de problemas.

Yo soy muy intenso, pero sé que soy muy confiable. Digo exactamente lo que pienso y lo que quiero. Tengo confianza en saber escoger el camino, pero al mismo tiempo en que las personas caminen conmigo de la misma forma y confiar en ellos para recorrerlo juntos. No encadenados. Con libertad. Las verdaderas cadenas son lo que espero que hagan por mí, creer cuando no puedo creer, confiar cuando no puedo confiar. Me doy cuenta que exijo verdades donde no hay verdad. Amor e interés donde no lo hay. Me intereso por los demás para hacer que se sientan bien en cada momento desde su punto de vista y no del mío. Ayudarles a cumplir sus sueños.

Parte de mis sueños son ser mejor persona, vivir tranquilo y que los que estén conmigo disfruten mi compañía. Pero honestamente. Sin neblina de promesas, mentiras, engaños o con falta de interés. Estoy contento con lo que puedo ser y aunque me dé cuenta de mis errores, estoy dispuesto a pedir perdón y arreglarlos. Por mí, por mi sueño de estar tranquilo. Divertirme. Disfrutar. Ser libre. Sin las cadenas de mi enemigo interno y sin enemigos dando vueltas a mi alrededor.

La verdadera libertad no comienza hoy. Comienza en el pensar y sentir con discernimiento. Con inteligencia emocional de vivir sin cadenas sabiendo lo que quiero y no quedarme con las migajas que caen al piso. Lo importante para mí es lo único que me pueden dar, no lo que es importante para ellos. Eso no me sirve. Así que hoy trato de dar lo que es importante para los demás pero desde mi verdadera libertad de ser YO, sabiendo que quiero hacerlo y comprometiéndome conmigo mismo y llegar a ser un verdadero compromiso con los demás. Ese es mi sueño. No quedarme varado en un atrapasueños que me impide volar.

VIVIR EN JAULA

bird

 

“El ave que nace en jaula cree que volar es una enfermedad” – Alejandro Jodorowsky.

 

Hace unos cuantos días tuve una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida. Me topé frente a frente con la razón por la cual no puedo disfrutar de la vida y de lo que tengo en mí mismo. La confianza.

La confianza en muchos de los sentidos es necesaria. Confiar en lo que soy, en lo que hago, en lo que quiero y en lo que necesito. Cuando no la tienes en ti mismo no puedes confiar en lo que haces ni en las promesas que dices para cumplirlas. Pero además es la confianza en la vida, en que todo pasa por alguna razón y en que todo es parte de un aprendizaje. Pero especialmente confiar en las demás personas.

Yo creí que debía de confiar en las personas que me decían que me querían o que me amaban. Aunque no me lo demostraran era una imposición de confiar. Muchas veces salí herido. Me mentían, prometían cosas que jamás cumplían y especialmente me ocultaban cosas “para no hacerme daño”. Confiaba a ciegas y terminaba dañado.

Me doy cuenta que la libertad para volar consiste en confiar. Confiar que es parte de un proceso. Me queda claro que perdí la confianza desde muy chico, me encerré en mi jaula y evité volar a toda costa. La confianza se sustituyó por miedo, evitar las cosas y negar la realidad. Por el simple hecho de “debo confiar”.

La confianza se gana. No puedo confiar cuando me mienten, cuando me hieren, esconden cosas o me atacan. La confianza es interés. Interés de estar con la persona y pensar en ella para que se sienta segura. Confianza desde el amor, no desde el egoísmo. Cuando soy egoísta tiendo a cuestionar, a obligarme y a juzgar a los demás antes de darles la confianza adecuada para que entren en mi vida. ¿Por qué voy a dejar entrar a alguien en mi vida si prefiero hacer lo que me dé la gana sin comprometerme? Esto no quiere decir que esté mal. De hecho es válido si te haces responsable de ello.

Uno de los ejercicios que hacen los trapecistas es exactamente trabajar la confianza. Su vida depende de la persona que los va a agarrar para evitar la caída. ¿Puedo hacerlo sin confiar? Para esto creen en que esa persona no le hará daño, que está con ellos y que tienen un fin en común. En el circo de la vida pasa igual. No te puedes tirar sin confiar sabiendo que vas a caer en la red, o peor aún caer al vacío sin red. Necesitas saber que no te harán daño, que están contigo y que tienen un fin en común.

La confianza no se trata solo de amor y egoísmo. Sino también de reciprocidad. Si la otra persona es congruente diciendo y haciendo lo mismo me puede dar la confianza de creer en ella. Saber que me está diciendo la verdad, el no encontrarle mentiras y saber que no me hará daño son razones para abrirme. Ocultar, prometer sin cumplir, evadir y negar son parte de una mentira. Las mentiras no me sirven para creer.

Yo sé que no nací en una jaula. Sé que quiero volar. Tengo la puerta abierta de la jaula y salgo por momentos para aprender a volar. Había perdido la confianza en la vida y de que todo iba a estar bien. Hoy tengo la certeza que pase lo que pase así será. Dá mucho miedo pero es así. La libertad se basa en confiar en mí, no en los demás. La libertad es interna, puedo encadenarme a mis pensamientos y a mis miedos; o salir y volar. La libertad consiste en creer, en confiar y en hacer. Con hechos, no con palabras. La vida no se vive con pensamientos o palabras, sino con hechos. La verdadera realidad se basa en lo que sientes y en lo que sienten por ti. Si los demás no sienten el interés, el amor y la comprensión por ti; algo estás haciendo mal. Para que se interesen por ti debes interesarte, comprender y amar. Cuando confías en que lo que haces está bien para ti te sientes fuerte. Pero para llegar a este punto necesitas saber lo que realmente quieres, no evadirte ni negar lo que tienes. A partir de ahí comienzas a creer en ti. Confías. Sales de la jaula y comienzas a volar.

INDEFENSO FRENTE AL ACECHO DE LA LOCURA

El día de hoy no tenía ganas de escribir, ni de venir al café de siempre Simplemente Deli a ver gente. Me disponía a encerrarme cual ostra en m departamento y lamerme las heridas. Las semanas que he tenido han sido más que difíciles. Me puse a ver una película de Almodóvar llamada “La flor de mi secreto” y me dí cuenta de que muchas de las guerras no son nada comparadas con una relación. Y me dispuse a escribir.

Existen relaciones que cuando dos personas chocan pueden formar una guerra. Muchas de las relaciones que conozco toman el espacio de pareja como una batalla haciendo imponer puntos de vistas o sentimientos. Se convierte en una guerra en la que no hay ganadores, sólo destrucción que se manifiesta en heridas, rencor y resentimiento. En este tipo de guerras nunca salen ilesos ninguno de los dos bandos.

El día de hoy estoy calculando los daños de la destrucción de una guerra. La guerra de lo que llamé amor. Me cuesta trabajo reponerme del haberme sentido tres metros sobre el cielo y ahora tres metros bajo tierra.

Como en cualquier guerra hay muchas pérdidas. Las primeras pérdidas fueron las ilusiones. Cuando comienzas una relación te imaginas en una película de romance, las que nos hacen sentir las mariposas en el estómago. En mi caso me ilusioné por esperar momentos de película, de decir los sentimientos abiertamente y que me hicieran sentir especial. La primera batalla derrotó a las ilusiones dejándolas por el suelo.

Cuando hay batallas los dos bandos se desgastan, se deterioran y cambian de estrategias. En el caso de una relación donde se vé como una batalla pasa lo mismo. Se desgastan los sentimientos cambiando de forma, se deteriora la paciencia y se cambian de papeles o roles para poder adaptarse a la posible siguiente batalla. En mi caso pasó lo mismo, mis sentimientos se fueron desgastando de llorar de alegría hasta llorar de tristeza o impotencia. Cambié de rol por ser “paciente” por momentos para poder usar otra estrategia y evitar más pérdidas.

Dentro de la destrucción existen muchos muertos. Murió el sentimiento intenso del amor, la paciencia, la escucha, la dignidad, la confianza, la comprensión, el deseo y muy especialmente la disposición.

En mi caso los muertos están listos para ser repatriados. En espera de saber qué hacer con ellos. Aún no sé hacia donde van a ir. Pero si me queda claro que la última batalla fue devastadora. Arrasó con todos ellos en un instante.

En mi guerra hubo muchos momentos de tregua, pero ninguno firmado con lealtad. Cuando dos naciones están en guerra firman acuerdos en donde la lealtad es muy frágil, cualquier posible punto sin cubrir puede desatar la guerra de nuevo. En mi caso esos puntos se rompieron varias veces, lo que desataba batallas cada vez.

Se utilizaron armas de destrucción masiva, cuerpo a cuerpo e inclusive espionaje infiltrado en alguno de los bandos.

Hoy me doy cuenta que como en cualquier guerra hay tristeza, desolación, confusión y muchas pérdidas. Me cuesta trabajo saber que es una guerra lo que he tenido en una relación, y no una verdadera apertura de confianza y comunicación. Duele saber que fue una guerra. Duele ver las pérdidas. Duele la confusión.

El arte de la guerra es muy parecido al arte del amor. Se alimenta con atención y cuidados para evitar el conflicto. Tan frágil que se tiene que cuidar lo que se dice o se hace, llenar de verdadera confianza para no estar con lupa viendo lo que hace el otro. Paciencia. Lealtad. Verdadera comunicación y disposición para resolver pequeños conflictos.

Me queda claro que pedí atención, escucha y comprensión. Sentirme especial. Cuando alguien te dá mucho sientes como si lo tuvieras, como si fuera parte de ti. Cuando al contrario se cierra a decirte lo que piensa, lo que siente y lo que quiere de ti se vuelve como si nunca hubiera sido tuyo. Y lo que me queda claro es que se perdieron muchas cosas, pero no se puede perder nada que no haya sido tuyo.

CARTA A MI MISMO

La_semilla_de_la_vida_by_olayo9

  Hoy tengo muchas cosas que decirte. De la forma del amor adulto. Confrontándote pero mostrándote la realidad. Has vivido en una fantasía esperando que las personas te den lo que tu no te has podido dar. Esta semana necesitaste … Sigue leyendo

REALIDAD DISTORSIONADA

 

301406_10151111016288423_2060966877_n

 

Muchas de las veces vivo en una fantasía. Una fantasía de que las personas son diferentes o que pueden llegar a ser diferentes. El gran problema que tengo es que confío en la gente y tengo ese toque de esperanza de que son capaces de crear la gran persona que llevan dentro, pero no es así. Cada quien tiene su proceso y cambia si quiere o si le interesa. Duele mucho darte cuenta de esto, cuando crees que las personas son personas que te quieren y al verlo con los hechos en vivo y en directo duele mucho darte cuenta que no es verdad.

Duele mucho darte cuenta que tu no eres la persona que dices ser, y que tratas de ser. He permitido muchas cosas de un tiempo para acá. Nadie me ha obligado, con la esperanza de que iba a ser mejor o que podía confiar en eso que llamaba Amor. El nombre del amor se hacen muchas cosas, por lo menos es un dicho muy popular. Es verdad. En nombre del amor he permitido que me ofendan, que me humillen y que me hagan daño.( ¿Cuántas veces no lo hemos hecho por un familiar (padre o madre) o por un amigo?). En realidad es una fantasía. Cuando amo a una persona no le hago daño, trato de que su bienestar emocional, físico y mental esté bien en todo momento y trato de respetarla en cualquier circunstancia.

Esta semana fue muy pesada para mí. Dí apoyo en todas las circunstancias que pude. Me abrí, dejé de lado mis necesidades, mis gustos e inclusive mis deseos. Me anulé como me ha pasado muy seguido. Me doy cuenta que llegué a un punto en donde estoy buscando que me llenen mis necesidades y las pido directamente pero no les interesa escucharme. Duele el darte cuenta y la verdad no es nada agradable percibir en mí que estoy pidiendo muchas cosas y yo soy el primero en negármelas. ¿Qué me hace diferente a esas personas? A mí me niegan respeto, comprensión, escucha y apoyo. Yo anulándome como en esta semana hice lo mismo. No hay ninguna diferencia entre todas esas personas que veo como egoístas. Y yo estoy siendo egoísta conmigo mismo. Todo es un equilibrio entre dar y recibir. ¿Tengo equilibrio en mi vida? No.

El apego a las personas es una cualidad/defecto que tengo muy presente. El apego de una manera sana me hace estar ahí para cuando las personas me necesiten, pero de la manera que lo llego a hacer es cumplir todos sus caprichos y deseos para que no les falte nada, termino por anularme y por no ver que no recibo lo que necesito. Al principio estaba muy confundido entre mi deseo y mi necesidad, ya que soy una persona que quiere cada vez más; pero la verdad pude llegar a distinguir entre mis necesidades básicas y mis caprichos.

No me estoy respetando. Estoy pidiendo algo que no me pueden dar y que dentro de mi fantasía creo que sí. Me obligo a estar en donde no puedo estar y en cambio quiero estar. El respeto por mí mismo se confunde dentro de la fantasía. El capricho contra la necesidad. Mi necesidad el dia de hoy es vivir lo que tenga que vivir sin mi fantasía de lo que podría ser en mí y en los demás.

Mi fantasía se rompe al ver que las promesas no son hechos, que los hechos me dicen lo que está pasando aunque no me guste y que los hechos me llevan a ver que no estoy haciendo lo correcto dentro de mí. Nunca había necesitado más apoyo como esta semana y quité mis prioridades por los demás. Hoy me doy cuenta que ese apoyo no existe, que estoy aquí como siempre en el café escribiendo y que no cambia nada. A gritos ahogados pedí comprensión y amor. Me lo negué. No me ví. No me vieron. Me sentí invisible. Como muchas de las veces me pasa. Soy invisible para muchos, inclusive para mí.

Hoy estoy en un punto muerto. No sé que hacer, pero lo que tenga que ser será. No me complico la existencia. Sólo dejar pasar el tiempo y que muestre la verdadera realidad.

Imagen: Fotografía de Andoni Urquiola. https://www.facebook.com/Tio.Andoni

PLUMA POR PLUMA

aguila-real

Un año más de vida. De experiencias, momentos vividos y dolores sufridos. No quise celebrar este cumpleaños porque de verdad no lo siento. He tenido un año muy difícil. Como siempre he salido adelante no sé ni cómo, o por lo menos me hago a la idea de que lo he hecho.

Estoy consciente que tendría que agradecer todos esos momentos y experiencias asimiladas, y de verdad lo quisiera hacer pero no me nace. No me gustan mis cumpleaños porque no me gusta ser el centro de atención, no estoy haciendo absolutamente nada como para que me festejen; pero si reflexiono un poco más me doy cuenta que de verdad si es un logro enorme llegar a un año más. Hace algunos años en la misma fecha murió el doctor que me trajo al mundo: mi tío. La vida se ha portado muy irónica en esta fecha.  Comencé una relación el mismo día y que por cierto duró dos meses. Con cada fiesta sorpresa, los sorprendidos fueron los organizadores. Toqué fondos en este día, pero especialmente es un día donde evito sentir. Sentir que llevo un año menos de vida, o uno más hacia la muerte. No soy fatalista pero soy realista. Este año fue en su mayoría una gráfica de electrocardiograma emocional.

Cada año me voy del pueblo, apago los celulares, desactivo mi cuenta de Facebook y me aíslo del mundo para vivir mi duelo. Este año, ya no voy echar el típico rollo de que no espero nada, que agradezco y que quiero lo mejor para este año. Este año estoy cansado. Es hora de renovarme.

Mi animal favorito es el águila real. Es de los animales más longevos (que ironía porque no me gusta envejecer), llega a vivir 70 años. A la mitad de su vida (aproximadamente a los 40 años) vuela hacia lo más alto de una montaña que pueda, se refugia en un nido y comienza un doloroso proceso de transformación pero necesario. Su pico esta ralo, sus uñas se resquebrajan y su plumaje está dañado. En ese momento comienza tirándose el pico contra una roca. Espera a que crezca, posteriormente se quita las uñas y el plumaje. Este proceso dura 150 días. Es muy doloroso ya que es amputar prácticamente las partes de su cuerpo exteriores, uña por uña, pluma por pluma.

Yo estoy en el proceso del águila real. Es doloroso pero necesito amputar cada parte de mi ser ralo, resquebrajado o dañado. Es muy doloroso ver que necesito un proceso de renovación. Si por mi fuera me perdería feliz los 150 días sin saber de nadie y que no supieran de mí. Este año dañé muchas partes de mi ser y me dejé dañar. Evité verme, pero llegó el famoso día de mi cumpleaños. Me ví en el espejo interior y exterior. Toqué un fondo más cuando me acosté por la tarde y comencé a llorar por la muda de personalidad, por el que está muriendo.

Me estoy haciendo daño de muchas maneras, evito verme. Evito vivir. Estoy en crisis. Y definitivamente odio las crisis. Quiero comenzar el proceso de transformación como el águila real. Comienzo cerrando el pico y tirándomelo para dejar de decir cosas que me arrepiento. Tirándome cada uña para ser humilde, dejar de juzgar y evitar hacer daño. Y finalmente es hora de renovar mi cuerpo, hacerle caso y cuidarlo. Me quito las partes más difíciles de mí. El juicio, el expresar cosas impulsivamente, la soberbia y el hacer daño “inconscientemente”. Me va a costar cada parte, me cuesta el ir tirando y dejando.

No sé si mi proceso de renovación dure los 150 días del águila, pero si me queda claro que me pega mucho mi cumpleaños. Me puse objetivos desde pequeño que sólo me han servido para frustrarme (mi propio juicio) y lo sigo haciendo por momentos. Estoy cansado,  harto y aburrido de ser una persona que se deja llevar por su propio ego. Me vuelvo manipulador, egoísta, egocentrista, egotista, dramático, sufridor, chantajista y especialmente víctima de mí mismo. De verdad estoy cansado de ser así.

Me propuse realmente decir lo que quiero y lo que pienso. Estoy cansado del “debería”. Toda mi vida he visto que debo ser buen hijo, buen hermano, buen novio, buen amigo, buen amante e inclusive buena persona. Pues no lo soy, soy como soy y punto. Puedo llegar a ser todo eso “bueno” y también “malo”.

No me dejo ser con una cascada de cosas que me exijo. De verdad mi transformación será dolorosa, y como siempre digo estoy en proceso. También estoy cansado del proceso. Harto de besar sapos, o príncipes que se convierten en sapos. Harto de verme en el espejo y reprocharme algo, de no decir lo que quiero por miedo a echar a perder algo. Me estoy echando a perder con lo que no digo. Cansado de escuchar promesas  y creérmelas (porque debería hacerlo por el “bien” de…). De ver mentiras y tragármelas con el pretexto de ser mejor persona. De pedir lo que necesito y que no me lo den. De pedir. De dar cuando no quiero. De escuchar y de decir cuando no me nace. Soy como soy. Intenso, sincero, honesto, enojón, noble, compasivo, desconectado, apasionado, preocupado, amigable, rígido, divertido, alegre, chocante y muchas cosas más. Sí, soy lo que quiero ser. Ya me cansé de estar renovándome a medias. Hoy comienzo tirándome el pico y hablar las cosas que realmente quiero sin arrepentirme. Siguen las uñas, pero no por eso seré débil. Se necesita mucho valor para hacer esto. El plumaje… Como el ave fénix. A quemarse, volverse cenizas y renacer.

 

Imagen: http://4.bp.blogspot.com/-h_k7pgM86hc/ThRyTrjCFnI/AAAAAAAAAEo/UNzR8sHnRPk/s1600/aguila-real.jpg

COMPARTIR-TE ES AMAR-TE

 

 

amarte es compartirte

He hablado varias veces del amor, pero desde el punto filosófico la definición de que es una virtud que representa todo el afecto, la bondad, el respeto y la compasión del ser humano es la que me parece más acertada.

El tener afecto por alguien representa el querer, algo que muchos hacemos con varias personas e inclusive con nuestras mascotas. La bondad es la actitud de evitar hacer daño y ver que todo lo que el otro ser humano necesite se le proporcione y la compasión de comprender los errores de la persona, aceptarlos y perdonarlos. Todo esto se obtiene con el respeto. El respeto por mí mismo para poder respetar a los demás.

Hoy la vida me hizo darme cuenta que no soy la persona más acertada para amar; pero conozco mi manera de actuar y mi capacidad de hacerlo.

Soy una persona que comete muchos errores. Desde pequeño me enseñaron no expresar mis sentimientos y es difícil hacerlo cuando eres una persona que los siente mucho. Lo hice durante muchos años e inclusive el día de hoy me encuentro con personas que me piden lo mismo. Los seres humanos tenemos miedo de encontrarnos con los sentimientos, nadie sabemos cómo expresarlos y muchas de las veces no los expresamos de la manera más adecuada para relacionarnos.

Leí que lo más valioso que puedas compartir con una persona es tu tiempo porque nunca lo recuperarás. Pero creo que lo más importante es compartir tus verdaderos sentimientos. El hablar de lo que te enoja, de lo que te gusta, del amor que sientes, de lo bien que estás en ese momento con la persona, de lo que te gustaría que hicieran por ti e incluso lo que te disgustan que hagan hacia ti es una verdadera forma de compartir. A nadie nos enseñaron como expresarlo y es muy difícil. Lo hacemos de manera inadecuada e inclusive lo evitamos, lo que se convierte en volvernos egoístas hacia las personas que decimos que amamos. Esto viene desde la cuna, nuestros padres nos enseñan a no expresarlo y al ver las relaciones con nuestros padres nos podemos dar cuenta si actuamos en base al miedo o al amor. No es fácil para nadie expresarlo se puede llegar a hacer daño sin quererlo, pero es mayor el daño o hacerlo.

Yo expreso el enojo de cualquier manera, desde la más inadecuada hasta la más sutil y sencilla. Ese es mi gran defecto decir todo el tiempo lo que no me gusta. Pero estoy consciente que desde pequeño me enseñaron a no hacerlo.

Una persona consciente de sí misma y de la capacidad que tiene para amar puede saber lo que siente en el momento y decirlo. Es compromiso consigo mismo y con la otra persona.

Podemos llegar a evitar expresar lo que sentimos por miedo a sentir o por miedo a la reacción de los demás. Cuando evitamos que una persona que nos ama nos exprese lo que siente estamos siendo egoístas además que estamos rechazando. Lo hacemos con pareja, amigos, padres o familiares.

El sentir enojo, incomodidad, desconfianza, celos e incluso odio por momentos hacia las personas es normal. El evitar expresarlo es una parte de indiferencia y desinterés, especialmente en una pareja. Lo que hace que las partes involucradas estén basadas en el miedo y la duda. El hablar de los sentimientos positivos y negativos hace que la relación se base en la seguridad y la confianza; se logra un equilibrio en la relación entre los problemas y el amor. Aunque no existen formas de hacerlo cada relación debe encontrar la suya, no hay fórmulas mágicas que nos digan cómo hacerlo. Pero si basamos la relación en el afecto, la bondad, el respeto y la compasión se hará desde el amor y no desde el orgullo o miedo.

En mi caso personal sé que me expreso desde el lado del amor. No me importa tener la razón, pero si me importa lo que sientan por mí con lo que estoy pasando, compartiendo lo más importante que tenemos y con lo que nos dá más miedo: con sentimientos.

Soy una persona con una gran capacidad de amar. Me gusta que las personas que estén conmigo se sientan comprendidas, seguras y que confíen en mí. Evito las mentiras y hablo de lo que siento porque es lo único que puedo compartir desde lo más profundo de mi ser. El abrirme a hacerlo es una verdadera muestra de amor y valentía. Sé que muchas veces no lo hago de la manera más adecuada pero es mi forma, que cuando me siento seguro y en un ambiente de amor lo hago de la mejor manera, pero al sentirme herido siento miedo, duda y desconfianza haciéndome sentir enojo pero en realidad es tristeza. Tristeza por no saber hacerlo, por sentirme incomprendido o no valorado.

El día de hoy me siento triste. Sé que es pasajero, que el amor que tengo conmigo lo puedo compartir. Me gusta dar sin recibir, recibir sin dar, ser noble, no hacer daño y lo más importante compartirme con los demás para mostrarme como soy sin miedo. Me dijeron la semana pasada que viera mi gran capacidad para hacerlo, me doy cuenta pero me dá miedo por las heridas que te pueden llegar a hacer, pero tengo la valentía de expresarlo.

Soy una persona como todas, no soy una excepción ni especial. Mi historia es igual a la de cualquiera. Sólo soy una persona que quiere salir adelante y que las personas que compartan conmigo lo hagan de la misma manera. Eso es amor. Salir juntos delante de los problemas de la vida, decir lo que sentimos y no evitar los sentimientos. Amar sin miedo, tener afecto, bondad, respeto y compasión por los demás. Pero para poder hacerlo tengo que sentir, sentir que quiero hacerlo y saber que se siente el respeto, como puedo tener afecto, ser bondadoso conmigo mismo y tener compasión por mí y por los demás desde el interés de que estén bien, no desde el lado de evitar lo que la otra persona siente o piensa. No relacionarse con los demás desde la evitación o desde el desinterés.

Se necesita mucho valor para amar, y como en todo se pueden tener muchos errores. Pero a fin de cuentas el hacerlo con amor es lo que hace a una persona valiente. Y no quiere decir aceptar cualquier cosa, sino hacerlo desde el respeto hacia uno mismo. El amor comienza por ti, por expresarte como eres sin miedo, respetarte, cuidarte y tener compasión por ti. Cuando estás dispuesto hacerlo estás listo para amar, aunque no siempre sepas como expresarlo; pero al sentirlo sabes lo que necesitas dar a los demás.

Imagen: http://loveinfinitely.org/2013/03/14/what-does-it-mean-to-love-infinitely/

CIRCULOS DAÑINOS

mata tu ego

El resentimiento es como una estaca clavada en el corazón  de quien lo está viviendo. Te impide vivir plenamente y la única solución es el perdón. El perdón es un acto de coraje, valentía y valor humano. El perdón va … Sigue leyendo

EL TRISTE CABALLERO CON ARMADURA

armadura-medieval

Erase una vez un caballero con armadura que vivía en un pueblo con muchos enemigos. Había vivido una vida muy dura, provocada de la violencia de la época. De pequeño siempre estaban ausentes sus padres, por lo que tenía que defender a su pequeña hermana de todas las personas que le pudieran hacer daño.

De pequeño era muy valiente, afrontaba todos los problemas e incluso no le tenía miedo a los animales, pero en cuanto fue creciendo le comenzaron a dar miedo los depredadores, los peligros y especialmente le daba miedo que le hicieran daño a sus seres queridos, por lo que comenzó desde pequeño a diseñar una armadura con la que pudiera enfrentar todos los peligros y no le hicieran daño. Su cuerpo lo consideraba frágil, por lo que no le gustaba moverse mucho y evitaba a toda costa cualquier ejercicio, pero el simple hecho de llevar la armadura le formó un cuerpo que podría resistir su peso y su dureza.

Se acostumbró siempre a sentir dolor, a cargar esa armadura y a volverse invisible para los demás porque siempre estaba oculto detrás del acero. Un día vió a una niña que parecía muñeca fea. Le llamó mucho la atención la fragilidad y la dureza al mismo tiempo en los rasgos de la niña, pero especialmente se fijó en la tristeza reflejada en su rostro. Se impresionó.

Se dió cuenta que toda su vida estaba defendiendo algo. A su familia, lo que pensaba, lo que sentía, lo que creía. Al ver ese rostro se notó que era el reflejo de lo que sentía pero no podía verse la cara porque la tenía oculta detrás de su propia coraza, no podía sentir su cuerpo real, su piel, sus músculos y muy especialmente su corazón.

Ocultó siempre su corazón detrás de la armadura formada por tristeza, enojo y coraje para luchar. Siempre se sentía frágil por eso no se quitaba la armadura. Y al ver a la niña se dió cuenta que era frágil, que estaba triste, pero que tenía todo el valor para luchar contra lo que fuese. Comenzó una danza dentro de él que comenzó con pasos firmes para quitarse la armadura, se dió cuenta que era como esa niña que parecía muñeca fea y que tenía la expresión de tristeza en su cara. Y comenzó una transformación desesperadamente hermosa. Se dió cuenta que nadie lo reconocía. Nadie sabía quien era y que a nadie le importaba.

No le dolió, sino que le dió seguridad para comenzar a ser él mismo. Sintió un caos desesperado dentro de él. Comenzó a ocultarse, a ponerse a la defensiva, a buscar peligros y a orillarse. Todo el pueblo estaba haciendo sus cosas, había tumulto, gente corriendo y nadie  le hacia caso. No había nada de que ocultarse y no podía ocultarse, notó que el caos era suyo y el tumulto estaba dentro de él. Sintió su propia tristeza. Pero al mismo tiempo sintió libertad.

Al sentir libertad comenzó a pensar que no todo era tan malo. Que su propia armadura era su cuerpo. Que aunque fuera frágil se podía sentir y tocar. Eso le gustó. Sintió cada músculo dentro de el. Su corazón y su respiración que aliviaba su interior como la lluvia calma un incendio. Sintió que estaba vivo. No sintió miedo. Comenzó ver su futuro.

“Esto no es tan malo” pensó. Y comenzó a explorar un mundo nuevo para él. Sentir su cuerpo. Sentirse vivo sin necesidad de ser alguien mas o imponer con gritos, con una armadura reluciente o con su espada. Se sintió uno más. A fin de cuentas no era tan diferente a otro ser humano. Pero al mismo tiempo reflexionó que todo lo que había vivido era único, que su cuerpo era único y lo que sentía sólo era de él. Por un momento sintió miedo, pero se dió cuenta de la libertad que esto implica.

Comenzó a bailar, a ver la belleza del mundo, del reflejo de la luz sobre una hermosa doncella que descansaba en el campo. Escuchó los pájaros y las cigarras. Sintió el viento en su cara, que no necesitaba ser diferente y sentirse fuerte para estar vivo.

Comenzó su transformación para darse cuenta que una simple niña con cara de muñeca fea le cambió la vida. Que vió su fragilidad reflejada. Se sintió vulnerable. Comenzó a vivir.

” Mi armadura la guardaré  para utilizarla solo en caso de guerra” -pensó.

El caballero de la armadura se experimentó como un ser humano. Que está vivo, que quiere tocar, sentir a los demás y que lo sientan.

Respira aire fresco, vé hermosos paisajes y está en contacto con todos sus sentidos. Pasó de ser el centro de atención a ser invisible y no le pareció tan malo, porque ahora se puede ver él y lo consideró lo más importante.

El caballero de la armadura se convirtió en ser humano, mortal como cualquier otro. Lo único que cambió fué que se quiso dar cuenta de que se quería ver y sentir. Un momento hizo la diferencia. Ahora es feliz; aunque por momentos sienta miedo y quiera su armadura para usarla siempre; sabe que si se la pone de por vida se va a perder de todo lo bueno de su vida como todo lo que ha dejado pasar.

Se sabe ser humano. Se conoce. Es todo un guerrero, pero un guerrero que siente miedo. Que lucha con su miedo. Que vive con miedo. Que sabe que ese miedo lo acompaña pero que no nubla su posibilidad de sentir la felicidad, el amor y la tranquilidad en todo su cuerpo.

imagen: http://manifiestogris.blogspot.mx/2013/04/peleas-justas.html

EL DULCE TORMENTO DEL ANHELO

anhelo

Remontándome al pasado visualizo una infancia en donde he perdido el amor, mi dignidad y el amor por mí varias veces; y así sucesivamente hasta el día de hoy.

 Mi vida está llena de pérdidas. Pérdidas materiales, emocionales, afectivas y espirituales; pero muy especialmente pérdidas internas como seguridad y confianza. El día de hoy salgo de una crisis. Estoy viendo facetas de mí que me aterran y me entristecen. He estado inmerso en la valuación de los daños y no me he centrado en el autoconocimiento.

 Mi vida se basa en el amor. Algunos dirían que es especialmente interesante y sano basarlo en hacerlo todo en base al amor, pero yo baso mi felicidad en el amor romántico y se vuelve como una bruma espesa que no me deja ver mi horizonte.

Siempre he tenido la impresión de que estoy en un entrenamiento constante para conocer a la persona correcta que me haga sentir especial, interesante, deseado y único en el mundo. Creo que nunca llega y le pongo pretextos, defectos y rechazos a lo que tengo. Todo esto lo he basado en mi infancia y mi pasado. Como si tuviera un dulce tormento en la tragedia de mi vida. Me siento especial por haber sufrido tanto y haber salido adelante. La falta de comprensión de lo que he vivido por parte de mis seres queridos me ha causado mucho enojo e ira. Por esa razón el sentirme incomprendido y no escuchado me hace sentir intensamente iracundo. ¿Cómo no me comprenden, si yo he vivido lo peor y me he llevado los mayores golpes?

 Si soy honesto conmigo podría decir que si he sufrido mucho y sigo teniendo muchos golpes emocionales, afectivos, amorosos y materiales. Pero eso no es pretexto para no ver lo que estoy viviendo. Tiendo a centrarme en los errores del pasado y grabarlos en piedra para que no se olviden. Toda mi energía se gasta en evaluar, reflexionar, aprender, analizar y comprender mi pasado. No me puedo comprometer con mi presente. Con lo que siento aquí y ahora. Los errores del pasado se acumulan en mi mente para castigarme y reprocharme lo mal que lo he hecho.

 Me cuesta trabajo centrarme en mi presente. Como si no tuviera suficiente dolor en mi pasado para acumular más el día de hoy. La intensidad de sentimientos se desborda por momentos, por lo que he aprendido a bloquearlos para irme con precaución y aprender de ellos pero hoy me confunden por no sentirlos con la intensidad de siempre. Como si mi única luz fuera el sentir y al no tenerla camino en tinieblas por un túnel de varios senderos del que no sé cuál dirección tomar.

 Como escribió Truman Capote en el prefacio de Música para camaleones: “Cuando Dios le entrega a uno un don, también le da un látigo; y el látigo es únicamente para autoflagelarse”. Así estoy yo. Con el don de sentir, identificar en los demás y la capacidad de ayuda hacia los demás. Mi látigo el hacerlo compulsivamente hasta el grado de ver el mínimo detalle, desmenuzarlo, digerirlo y excretarlo para observarlo todo el tiempo poniéndolo en una vitrina de desechos como trofeo. Ese es mi látigo y me autoflagelo todo el tiempo con lo mismo. El exigirme la comprensión y la ayuda por los demás me evita vivir feliz.

 Puedo llegar a ser una persona demasiado exigente, amenazadora e intensa. Pero mi intensidad me hace amar con llamaradas intensas, entregarme sin límite y hacer de lo cotidiano una historia digna de película.

 Mis mayores miedos son el rechazo, el abandono y la incomprensión. Estoy lidiando en este momento con mis mayores miedos. Me desestabiliza y aterra el saber que esos miedos son fruto de una ira incontrolada por la exigencia hacia mí mismo de no ser lo suficientemente digno para ser amado. Necesito sentirme en un marco de amor, protección y seguridad para poderlo aceptar. Respetarme, darme lo que necesito y estar en un ambiente seguro es lo que me ayuda a poder enfrentar mis miedos.

 Tiendo a rechazar, alejar y abandonar para que no me lo hagan a mí. Completamente egocéntrico. Huyo del amor y de la felicidad porque me cuesta creer que soy una persona digna para sentir el amor. Por eso me vuelco en mi voracidad de dar para poder recibir lo que me “falta”. Lo que recibo no es suficiente y quiero más. Como si fuera una necesidad de llenar las baterías completas para la posterior falta de energía. Nada es suficiente. Nunca es suficiente. No soy suficiente.

El dulce tormento del anhelo. Anhelo de ser mejor, de tener el amor perfecto, de ser perfecto para el amor, de ser capaz y de ser feliz. Todo en tiempos erróneos: pasado o futuro.

 Me han dado una gran lección durante estos días. El hablar con mi amigo Willardo me hizo reflexionar que estoy enojado con mi pasado y que no me estoy viendo, incluso cuando me justifiqué que si lo estaba viendo. Posteriormente me encuentro con un libro acerca de mi eneatipo que me golpea con fuerza para hacerme ver lo que expuse anteriormente. Me taladran sus palabras así como las de Pako.

 Me duele el acordarme de que no me doy cuenta de lo que tengo, de lo que no valoro, de lo que me alejo, de lo que rechazo, de lo que me enoja, pero especialmente de lo que dejo de hacer.

 Me quiero centrar en mi presente. Mi anhelo cambia por el presente para volverlo realidad. ¡Que ironía! La palabra anhelo me ha seguido durante un año. Me ha dado muchas cosas en todos los sentidos y hoy la valoro. Anhelo de sentirme amado en el presente, de ser capaz, de amar y de ser feliz. Lo quiero convertir en el día de hoy. No sé si lo lograré todos los días, pero tengo una melancolía por hacerlo.

 El dulce tormento del anhelo se convierte en una simple felicidad presente. Sin adornos. Dejando la ira por un lado para evaluarla de la manera adecuada. Viendo mi presente desaparece mi angustia y la ira disminuye.

 Ya no quiero tener miedo de no sentirme suficiente. Ya no quiero desear más, tengo que aprender a ser feliz con lo que tengo. Pedir lo que necesito desde el punto presente y no desde el deseo exigente de la perfección.

 Me abro a recibir lo que me entrega la vida. Ya he recibido demasiados golpes y no voy a permitir recibir más. No voy a permitir que me hagan daño, no voy a recoger migajas de amor del piso y me permitiré pedir lo que necesito en el momento justo. Voy a confiar en lo que sienten por mí y lo que siento yo por los demás. Me haré comprender. No voy a rechazarme ni rechazaré a los demás, ya que el éxito depende de mi forma de ver y de vivir, no del anhelo constante a lo que vendrá o lo que tuve.

 Dejaré el dulce tormento del anhelo. Hoy se convierte en presente y en realidad constante. Conciencia continua.

 Imagen: http://historiasdeunalmanonima.blogspot.mx/2010/10/anhelo.html

 

 

COMO ANIMAL HERIDO

 

 

33588500-3DC6-4944-8C38-E1D0CC8A26E1

Hoy me siento bloqueado para muchas de las emociones, no puedo sentir las emociones positivas como amor, cariño, compasión o esperanza. Estoy instalado en mi lado negativo en el enojo y la angustia. Pero al mismo tiempo me doy cuenta que son emociones con las que estoy familiarizado y me intoxican. He meditado mucho tiempo el día de hoy para regularme, pero la sensación de angustia no se me quita, identifico que estoy como un animal herido al que sólo le hace falta que lo toquen para que reaccione.

He tratado de abrirme con mi relación para intentar arreglar las cosas, los sentimientos de miedo, angustia y enojo son mutuos. Yo no sé que hacer con eso y él tampoco. Lo que si me queda claro es que hay un sentimiento, no sé cuál pero hasta este momento nos ha unido. Llego a sentir con mucha intensidad y comienzo a pensar realmente que es lo que está pasando para poder ver las cosas tal como son.

Soy agresivo y vengativo, especialmente cuando me encuentro herido. Reconozco que a veces trato de hacerlo sin darme cuenta y pido perdón o trato de arreglar las cosas. El punto es que no me satisface lo que veo o la reacción con la que me encuentro; lo que me hace caer en la cuenta que tengo que verme a mí mismo.

Estoy pasando por momentos muy difíciles. Angustiantes en todos los aspectos de mi vida. Busco apoyo en una pareja y no lo encuentro. ¿Qué está pasando realmente conmigo? El apoyo que necesito lo tengo dentro de mí, pero no lo puedo ver. Trato de ver que la vida me está presentando muchas situaciones que afrontar, necesito fortaleza y lo único que puedo sentir es miedo, enojo y autodestrucción. Yo sé que he pasado muchas situaciones difíciles, pero lo único que busco es comprensión por parte de los demás, y el que no se comprende soy yo. Dependo en momentos de lo que me digan para poderme sentir seguro, porque al verme tengo miedo y no encuentro la seguridad por ningún lado. Busco confianza y no confío en lo que hago. Busco amor y me cuesta amarme en estos momentos.

Estoy instalado en mi drama. En el drama de afrontar cosas y no saber cómo. El llorar, como lo hacía anteriormente, no me funciona. Me hunde y me cuesta trabajo salir. Estoy en el enojo. El enojo con la vida, conmigo mismo, con lo que no puedo afrontar, con los apoyos que no veo y con el pedir algo que no me dan. Estoy muy enojado y creo que es el momento de convertir el enojo en coraje.

Coraje por afrontarme, por decirme todo lo que soy al espejo y aceptarme como soy. Coraje de ver las situaciones y afrontarlas con amor. El coraje de amar y amarme. Se necesita mucha conciencia y confianza para ver realmente que ese amor que estoy buscando está en mí. Que necesito verme y no camuflajearme.

El amor me enseña a comprender, a interesarme, a querer estar ahí y principalmente a abrirme en todos los sentidos. A comprometerme conmigo mismo y con los demás. El amor es mucha sinceridad y protección. Quiero abrirme a mí mismo, ser sincero y protegerme. Lo he buscado durante meses con una pareja y no lo he encontrado. Sentirme seguro a pesar de lo que me hagan o pase, de lo que viva y de lo que sienta.

Es muy fácil meterse en el pensamiento para no ver las cosas como son, lo he hecho mucho tiempo de mi vida. Lo difícil es sentir y reflexionar lo que siento. En este momento mi pensamiento crea el sentimiento de angustia, enojo y miedo. Reflexiono que es sólo un pensamiento que no es verdad.

Me ha costado mucho trabajo darme cuenta que  el decir lo que siento es honestidad y compromiso. El evitarlo es rechazo y desinterés. Pasé muchos años haciendo esto. Guardándome cosas para no hacer sentir mal a los demás. No decirles lo que siento para no sentirme comprometido en decir algo “lindo” o romántico. No es fácil darse cuenta de que no estas sintiendo; o peor aún; darte cuenta que lo sientes y no decirlo para evitar comprometerte contigo mismo y con la otra persona.

El compromiso es abrirte, decir lo que sientes, afrontarlo, vivirlo y principalmente sentirlo para tener empatía con la otra persona. Pero para esto, comienza con un compromiso contigo mismo.

Puedo engañar y ser deshonesto con todos, pero no puedo engañarme de sentir. El compartirlo con las personas adecuadas es un compromiso conmigo mismo. Me doy cuenta que la falta de compromiso comienza con la falta de amor. Amor por ser yo mismo y compartirme como soy con todos mis miedos y defectos.

Hoy quiero que me vean como soy. Quiero mostrarme a mí mismo con todos mis defectos, mi intensidad y mi enojo. Pero dentro de todo sí me queda muy claro que el enojo se convierte en coraje. Coraje de sobrevivir como un animal herido. Buscar la vida. Evitar la muerte emocional, física y espiritual. Tengo mucho coraje para salir adelante. Quiero que me acompañen las personas que tengan esa capacidad, sino que se queden en el camino muertos de miedo en su cueva. Yo me decido a seguir. Quiero estar, compartirme, amar y comprometerme con quien lo haga conmigo. Con ese coraje de seguir y abrirse. Coraje con toda la comprensión que pueda dar y que me puedan dar. Hoy comprendo, me comparto y comienzo a amarme a mí mismo comprometido con quien soy y con quien quiera estar conmigo.

CAMINOS Y TRAYECTOS. 365 DIAS.

V07N0951

Me dispongo a escribir este artículo bajo el ritual que tengo desde hace algunas semanas. En domingo, en un café que se llama Simplemente Deli y encendiendo un cigarro con su respectivo café caliente. Me inspira sentarme aquí a ver como las personas charlan, disfrutan e incluso viven sus propias vidas inmersos en su propio pensamiento.

Algo inusual, estoy escuchando a unas personas hablando francés, no lo parecen y hacen lo mismo que los demás; a excepción del idioma que hablan.

 Reflexiono acerca de cómo me puedo llegar a sentir diferente a los demás y único acerca de lo que siento y de lo que vivo; como pensando que los franceses sentados al lado son diferentes a cualquier mexicano o ciudadano del mundo. Me siento diferente pero la verdad siento lo mismo que pudiera sentir otro ser humano en este momento en cualquier parte del mundo

 Hoy me sentí, como muchos de mis días, ardiendo en furia. Al darme cuenta de lo que hago de mi vida. Un día como hoy de hace un año comencé este blog. Habiendo tomado conciencia de los errores de mi pasado, con el dolor de haberlos afrontado y con el sentimiento de seguir. Y hoy sigo cometiendo algunos de esos mismos errores. Y no he llegado a la felicidad, cuando no necesito nada para serlo.

 Hice muchos cambios durante estos 365 días que han pasado. Me gustaría compartir con ustedes lo que escribí al iniciar el blog:

 “Un espacio para transmitir y vivir con conciencia. Una conciencia de una vida mejor, de una pauta para ser feliz.

 Salir adelante no es nada fácil. Puedo dejar pasar la vida, pero para vivir una vida plena hace falta mucho coraje. El coraje de afrontar los problemas, las actitudes y los juicios de una vida  llena de errores e informaciones distorsionadas. Me doy cuenta que hace mucha falta salir adelante pero viviendo una vida llena de actitud.

La actitud de enfrentar mis emociones, aceptar la realidad y saboreando los momentos. Puedo recuperar mi vida a cada instante. Puedo salir adelante. Puedo ver la vida como es, con todos sus bemoles.

Quiero comenzar este espacio con conciencia. La conciencia que cada día que pase puedo mejorar mi calidad de vivir. De sentir. De disfrutar, pero principalmente de Amar, respetar y aceptar. Ya que las claves de la vida son sencillas pero difíciles de llevar a la práctica cada día.

Los invito a recuperar cada día en plenitud. Con coraje. Con actitud. . De ganas de salir adelante. Comienzo con mi actitud. Gracias por estar en este viaje conmigo que comienza, el día de hoy.”

Lo más curioso de todo esto es que hace un año comencé mi aprendizaje de Amar, respetar y aceptar. Creo que lo he logrado en muchos de los sentidos, o por lo menos me he dado cuenta de que soy capaz de hacerlo. Me ha costado mucho trabajo y momentos de mucho dolor. Un año que me ha marcado emocionalmente.

He conocido muchas personas que quiero conservar en mi vida, otras que me he dado cuenta que son de paso y algunas que se han ido dejando una huella fugaz como si fuese impresa en la arena de una playa junto al mar. Nunca imaginé que personas que se quedarían un tiempo se fueran rápidamente y algunas de las que había escuchado que no valían la pena descubrí por mí mismo que son valiosos seres.

Este año estuve más cerca que nunca de personas que me quieren. Me estoy dando cuenta de que no todas las personas que tengo a mi alrededor hacen bella mi vida y que no me gustaría continuar estando en sus vidas; o ellos en la mía. 

Puedo ver que soy capaz de elegir con quien quiero viajar en este trayecto. Quiero a personas que no me dejen en el camino, que volteen a ver si me estoy retrasando para poder viajar juntos, que se sienta su presencia y su ausencia; pero principalmente que disfruten mi presencia y yo disfrute la suya. Anteriormente no me lo permitía, creía que todas las personas eran necesarias e indispensables. Hoy me doy cuenta que el viaje es sólo mío, que no necesito alguien a mi lado para seguir ya que es un viaje por un camino sinuoso y caminando. Nadie puede caminar por mí. Pero sí pueden ayudarme y puedo ayudar. Me recuerda al libro de Paulo Coelho de “El Peregrino”. Relacionando el camino de Compostela a la vida misma.

Mi vida no admite sustitutos. Sólo yo puedo tomar mis decisiones para seguir o sentarme ya que sólo sé lo que necesito. Ninguna persona puede decirme si mi cansancio es soportable o si mi sed o hambre son ilusiones. Sólo yo lo sé.

Me queda claro que el día de hoy comienzo con la misma actitud que cuando comencé este blog. Un nuevo comienzo dándome cuenta que estoy fallando, que quiero retener en mi vida a personas que no necesito, situaciones que me dañan y que me falta amarme mucho más para poder llegar a la plenitud. Y como si me lo dijera a mí mismo de nuevo:

Reflexiona de los errores que has tenido contigo mismo y por consiguiente con las personas con las que compartes tu vida. Puede ser que te des cuenta en este momento. Ten la certeza que hay personas y situaciones que te marcan para toda la vida. Pasando el tiempo aprenderás los errores que cometiste y lo que permitiste.

Date la oportunidad de ver que hoy es un nuevo comienzo. Sólo reflexiona del enorme valor que tienes, de la gran persona que eres y lo mucho que has pasado. Aprende de lo que vives hoy sin justificarlo ni negarlo. No evadas el camino, ya que es completamente imposible ir caminando por un camino sinuoso sin ver. Abre los ojos, comienza a moverte, aprende de lo que has pasado porque se repetirá hasta que lo asimiles, no niegues tus capacidades porque las necesitarás, conoce tus habilidades para utilizarlas y recuerda: La mayor herramienta que tienes en este viaje es sentir amor por ti para cuidarte y sentir amor por los demás para cuidar a las personas que tienes a tu lado ya que en algún momento llegarán juntos a la cima y ondear la bandera de la plenitud disfrutando del paisaje con la paz y la tranquilidad que todos los seres humanos desean. No te arrepientas de lo que hagas o dejes de hacer. Llénate de amor, respeta y acepta. Vuélvete responsable de lo que haces y disfruta el viaje recuperando tu vida cada minuto.

 

http://www.lavozdegalicia.es/escapadas/2010/12/17/00031292574066584364244.htm

LIBERTAD DE SER PARA AMAR

20130429-002504.jpg

Si de verdad quieres verte como eres, consíguete una pareja. Tener una relación con una persona evitando manipular y chantajear todo lo que puedas te va hacer confrontarte a tí mismo y te darás cuenta cuales son tus mayores miedos.

Al principio de cualquier relación vienen los miedos acerca de la infidelidad, el rechazo, la aceptación, la confianza e inclusive la honestidad. La mayoría de esos miedos están basados en el ego, en la baja autoestima y en la propia inseguridad, otros en no conocer a la persona y en la propia experiencia pasada. Hay relaciones basadas todo el tiempo en el miedo y son “felices” ya que lo han aprendido de toda la vida.

Una relación basada en el miedo es la forma mas fácil de relacionares. No hay que poner mucho de nuestra parte, sólo inteligencia para poder llevarla. No se necesitan verdaderos sentimientos de amor y comprensión ya que sólo se está pensando en como retener y es una evitación constante de involucrarse con la otra persona.

El miedo en una relación no se basa solo en el aspecto negativo. Si lo vemos positivamente es una oportunidad de ver lo que está pasando realmente en nosotros. Cuando una de las partes es deshonesta, la inseguridad en la otra parte es automáticamente incrementada. Las soluciones son simples, pero no fáciles de hacer. Cuando hay amor o cariño es fácil querer estar ahí y resolverlas; especialmente si hay cambios en las dos partes tanto de adaptación como de aceptación.

En los típicos casos de infidelidad, la inseguridad y la autoestima están en juego si se permanece en la relación, siempre y cuando no sea por consentimiento mutuo, lo cual la “infidelidad” se convierte en limites de pareja. El resentimiento crece si no hay aceptación, el perdón se convierte en venganza y la adaptación en chantaje y manipulación. No es fácil perdonar traiciones o mentiras. Para mí una relación se basa en honestidad, respeto y confianza. El amor se dá por añadidura a estos puntos. Una persona que no está dispuesta a amar no es honesta, no respeta y viola la confianza las veces que pueda. El amor no piensa, siente. Se involucra. Comprende. Perdona. No hiere.

La falta de respeto es agresión constante, además que es la forma primaria de infundir miedo. No quiere decir que todas las parejas basadas en una relación de miedo no funcionen, si las dos personas son inseguras y tienen una autoestima baja; es muy probable que duren años.

Como ser humano es necesario saber lo que valgo, lo que estoy ofreciendo, lo que estoy dispuesto a dar y hacer. Si la otra persona no lo valora es tiempo de pensar porque sigo estando ahi. El valorar es muy subjetivo, depende de dos pensamientos completamente diferentes. Valorar significa saber lo que la otra persona es en plenitud y con la verdadera conciencia de lo que esta ofreciendo en una relación respecto a mí. No lo que mi ego quiere que haga la persona por mí y cubrir huecos de mi personalidad o inseguridades mías.

Infundir miedo se puede dar con mentiras, con incertidumbre, con desconfianza, con abandono, intolerancia, evitación, sexo, falta de sexo, control y con lágrimas, muchas lágrimas.

En mis relaciones anteriores las lágrimas brotaban cual burbujas en bañera. Infundía culpa, arrepentimiento, control y posteriormente miedo. No quiere decir que llorara por hacerme la víctima, sino por “sentir amor en demasía” por la otra persona. En verdad no había amor. Había control, chantaje y egoísmo.

Amar es perdonar, no controlar y liberar de cadenas a la pareja. Cadenas de mí, de el miedo a perderme, del miedo a ser, e inclusive del verdadero miedo a no amar; o que no me amen. Cuando se ama se prepara a la pareja a ser libre de mí, de ser libre de ser y que a pesar de mí será libre siempre. El amor es libertad de ser. No hay que retener por medio del miedo. Hay que amar para que la persona decida. Yo decido en base a lo que me dan y me ofrecen. Soy libre de estar con quien quiera, como quiera y como pueda. El evitar el encadenamiento es evitar una vida de muertos vivientes. Muertos pero juntos.

La frase de encadenamiento con mayor peligro: voy a estar contigo toda la vida. Todo es impermanente, también el amor. Sólo la libertad de ser yo puede ayudarme a crecer a pesar del dolor. El atarte a una persona y atar a una persona a tí es una forma de morirte en automático. No creces, no evolucionas, no te conoces y no te aceptas. Necesitas una cadena para poner tus inseguridades, miedos, debilidades, frustraciones y evitaciones de tí mismo. La libertad de aceptar a tu pareja y aceptarte a tí mismo; inclusive siendo doloroso; te podrá llevar al amor incondicional.

Miedo a dejar, miedo a que me dejen. Es lo mismo que miedo a vivir. Vivir es libertad de poder hacer y ser como me plazca. No puedo evitar el dolor de ser quien soy en ciertos momentos, pero la libertad comienza con el dolor. La vida empieza con el dolor de nacer. La libertad también es una gran responsabilidad, porque soy libre de hacer lo que me plazca, pero con sus respectivas consecuencias basadas en mis valores y mi propia conciencia.

Mi ego es fácilmente herible. Llora de cualquier cosa, se ofende, agrede, evita, no se involucra e infunde miedo en mí y a los demás. Pero eso es el ego, no soy yo. El ego no ama, no comprende y no perdona. Yo si. Así que me dispongo a perdonar, a comprender, a soltar, a dar libertad y a ser libre. Conocerme en una relación. Aceptarme dentro de una relación. Ser y dejar ser. Vivir y dejar vivir. Amar y dejarlo libre de ser.

¿Piensas retener a alguien? Comienza por amar hasta por los poros dando libertad. Perdonando. Evitando tu ego ofendido. Te darás cuenta que eres una persona muy fácil de ser amada. El amor no retiene, pero es tan fuerte que es muy difícil de dejar. Intenta amar sin ofenderte. Si te resulta puede ser que no pienses ni siquiera en retener a nadie. No lo necesitas. Estás completo. Sólo necesitas compartir un poco de lo que ya aprendiste y de lo que eres. Compartir el amor con libertad es la forma más bella de vivir.

No sé si lo pueda lograr algún día pero si me queda claro que voy por el camino adecuado. Libertad de ser para poder amar.

Imagen: http://3.bp.blogspot.com/WP7bjI5ufyE/UIY4oUspf3I/AAAAAAAAAvY/xigB6U9nJCo/s1600/Perfect+Love+casts+Fear+out-1.jpg

CAMINANDO SOBRE PLUMAS

beach-feathers-girl-photography-sand-favim-com-468745

La semana pasada me dí cuenta de cómo una emoción reprimida puede llevarte a intoxicarte a tal grado que no puedas ver la puerta. He estado muy enojado. Enojado conmigo mismo por permitir lo que me han hecho,porque las cosas no me están saliendo, porque no me he podido perdonar, me exijo demasiado, exijo demasiado y muchas de las veces me hundo en el sentimiento para no permitirme ver lo que tengo alrededor.

Toqué fondo, de la manera mas abrupta, estúpida e inconsciente y estoy pagando las consecuencias. No sé si mis consecuencias sean tan graves como perder gente que quiero, pero la realidad es que fue tan fuerte el fondo que me destruí por dentro y volviéndome completamente inseguro de lo que siento y de lo que hago. La persona que era hace algunos años desapareció. La quise matar y refundir en la fosa mas profunda que encontré, sin nombre y en lo más recóndito de un desierto. La realidad es que esa persona existe dentro de mí y sigue sin gustarme.

Esa persona es soberbia, egoísta, manipuladora, deshonesta, ingrata, iracunda, inconsciente, quejumbrosa, víctima, necesitada, exigente, egocéntrica y para acabarla de fregar viva. He tratado de mejorar en muchísimos aspectos de mi vida, no ha sido nada fácil y me causa mucho dolor el darme cuenta que la persona anterior no me funciona, y la actual tampoco. Algunas características las he aceptado, las reconozco y las evito, pero no siempre puedo llevarlo a cabo.

Mi vida ha tenido muchos altibajos emocionales. De hecho nunca he sabido reconocer cuando me estoy “intoxicando” por la emoción y cuando no. La semana pasada fue una borrachera de ira. Ese enojo sutil, que se acumula. Lo he tratado de sacar de mil formas. Pero el principal problema es que no pude reconocer que seguía ahí. Lo confundí con angustia. Los problemas que tengo me agobian, no encuentro la salida de la jaula cuando lo que quiero es volar.

Hoy me doy cuenta que no soy la persona que había tratado de formar, me siento como si fuera un fraude. Sé que me exijo demasiado y que no es fácil cambiar y dejar todas las actitudes destructivas y dañinas, pero si estoy haciendo un esfuerzo. Llevo entre el cielo y el infierno durante casi un mes. En unas áreas estoy súper bien y en otras trato de salir adelante pero me ha sido imposible porque no me creo capaz, cuando todas las personas somos capaces.

El camino de la recuperación de la vida no ha sido fácil para mí, pero lo que si me queda claro es que he cambiado para afrontar las consecuencias de mis actos. Estoy rodeado de gente que me quiere y muchas veces trato de alejarlos porque me siento que puedo hacerles daño, es como si supiera que las cosas marchan bien y creo que puedo meter las patas.

Una de las características mías es la huída. Siempre al sentirme encarcelado por mi sentimiento trato de huir. ¿A dónde? No tengo ni idea, porque no puedo escapar de mí. Estoy encarcelado en un cuerpo y una personalidad que trato de cambiar. Reconozco que soy la persona que he sido y que soy ahora, ambas me atormentan y me ayudan; pero no puedo controlar el que salgan ambas en algún momento.

No he sido la mejor persona, he hecho mucho daño. He permitido que me hagan mucho daño. El proceso de huída, fuga y anestesia es muy familiar. Me toca enfrentarme. Conocerme más y ser humilde. Reconocer lo que tengo y lo que no tengo. Fomentar el autoestima aceptando esas partes dañinas en mí, amarlas y comprenderlas.

Hoy me siento arrepentido de todo lo que he hecho en mi vida, de lo que he permitido que me hagan y de no cuidarme como debería. Quiero de verdad dejar atrás el pasado pero comprendiéndolo y aceptándolo. Mi verdadera aceptación consiste en ver conscientemente lo que hay, sin pensar si es agradable o desagradable. No juzgarlo, sino amándolo.

Siempre he dicho que un poder superior es el Amor. Lo predico en todas las formas, pero los últimos golpes me han hecho sentirme como si no lo fuera todo. Me enojé con el Amor. Hoy toca. Abrirme, sentirlo y compartirlo. Comenzando conmigo. Hoy quiero amarme y amar. Perdonar y pedir perdón. Hacer. Siempre he tratado de dar todo lo que puedo a los demás, y creo que tengo que darme mucho a mí, sin descuidar regar la flor de la amistad, familiar y de pareja con el agua exacta. Demasiada agua ahoga, poca mata. Estuve en sequía regando a los demás, y ahora riego en demasía o no riego en lo absoluto. Quiero hacerlo, de verdad con convicción y con la justa medida. Hoy empiezo de nuevo. Mi novio me ha enseñado que si se puede, que si hay sentimiento hay porqué luchar. Le agradezco y me queda claro, me lo ha demostrado y quiero aprenderlo de él.

Perdón y Gracias a todos, inclusive a mí mismo, ya que después de querer estar caminando sobre clavos, quiero caminar sobre plumas.

Imagen: internet

BESO BAJO LA LLUVIA

kiss

Me encantan las películas románticas donde todo aparece, parece y desaparece por arte de magia. Las típicas escenas de “slow motion” que te hacen vibrar o inclusive llorar me transportan a una fantasía que muchas veces no concuerda con la realidad. El gran maestro Robert K. Hall dice que el romanticismo es una enfermedad incurable y que puede llegar a ser una epidemia. Me apunto a estar enfermo.

Reflexiono de cómo he llevado mi vida y mis relaciones en base a la fantasía. Al creer que puedo ser de esa manera y ser correspondido de la misma forma me lleva a creer en ese amor romántico y no hay nada más peligroso que una esperanza con una expectativa de la mano.

En la vida real es muy diferente. Yo formé una fantasía para evitar el contacto con la realidad, con lo que tenía y con lo que estaba pasando. Hoy recapacito que no existe. Eso no quiere decir que no encuentre momentos muy románticos y hasta cursis; pero para llegar a ese momento se necesita sentirlo y no observarlo. Definitivamente mi enfermedad no tiene cura conocida, pero si tiene un paliativo que es ver la realidad tal cual es. No voy a cambiar a dejar de ser romántico, cursi y llorar en las películas con esa intensidad característica en mí pero si puedo observar lo que pasa en mi vida. Una película diferente con muchos momentos “slow motion” ya que puedo sentirlos en ciertos momentos. El gran problema es que tengo todavía la esperanza con una expectativa incluida.

Mi gran expectativa que me está destruyendo por dentro es que quiero que los demás sientan como yo, y que piensen en lo mismo. Una mezcla entre insano juicio y frustración premeditada. Mi amigo Willardo me dice que cuando tuviera pareja me daría cuenta que no es tan fácil. La gran realidad es que tener una pareja no es tarea fácil cuando de verdad te comprometes TU contigo mismo y con la otra persona. Ya que una relación de pareja habla mucho de compartir lo que tienes y por consiguiente ver que te falta.

En mi caso me falta aceptación, comprensión, dejar la expectativa de lado, evitar la imaginación, estar conmigo, confrontarme y evaluar lo que soy en base a la realidad. He estado metido en esa fantasía del amor romántico y por consiguiente en ser el príncipe que quiero en mi película con un pequeño detalle: el príncipe necesita tener un reino en el corazón. Mi reino tiene muchos súbditos, palacio, un asiento en el trono real al lado e incluso un camino amarillo que lleva desde cualquier parte del reino al corazón del palacio. Está lleno de escenas de cuento como bailar bajo la lluvia, cantar una canción juntos, una foto en el techo, sorpresas, decir cosas en silencio, pasión y detalles a diario.

Ese reino está construido en base a la expectativa. La realidad es que no existe. Hay un abismo entre la realidad y ese reino en el corazón del príncipe. Muchas cosas las he construido y me faltan algunas otras. El hecho es de que todo eso no sirve sin lo principal: Aceptación.

Aceptación de mí, de mis cualidades, capacidades, limitaciones, circunstancias y lo mas importante de todo: Aceptación de la realidad sin expectativas compartiendo lo que tengo.

El castillo del príncipe se derrumba para volverse a construir. Me doy cuenta que el castillo debe ser a base de aceptación, compromiso, comprensión, perdón, interés, atracción, complicidad, identificar necesidades, recordar, fluir y no esperar nada. Un castillo hecho a medida con los cimientos en el piso y no en el techo. Duele, cuesta y necesita trabajo para la construcción.

El reino se convierte en ciudad. El cielo rosa en azul y el camino amarillo en pavimento caliente. No hay trono ni escaleras largas para darse un beso en la mitad de ellas. Sólo existe lo que hay. La dura realidad contra el romanticismo. No quiere decir que no crea en el romanticismo, sino que cambia de escenario. Anclado en el piso  puedo ver que se necesita trabajo, comprensión y aceptación. Llevar las escenas románticas al sentimiento mutuo. La lluvia caerá del cielo y no sé si con el beso debajo, pero si me queda claro que caerá lluvia. Si pasa perfecto, sino pasa también. Todo depende de si el sentimiento se adecúa a la lluvia y no al revés. En una película que ví ayer decía “los milagros no existen, pero deja que pase”. Esa frase me aterrizó. Sólo deja que pase, no esperes el milagro; decía mi cabeza. Y sí pasa.

Al terminar la película un beso en el piso, un abrazo en medio de la canción de los créditos me enseñó que si pasa. Y en ese momento el romanticismo cambió de escenario. Simplemente dos personas, el lugar  X. La diferencia fué la percepción que tuve. Anclado a la realidad, sólo eso. Pasó. No sé si vuelva a sentir lo mismo, pero seguro se quedó grabado en el pavimento camino a la casa y no en el camino amarillo camino al castillo.

Quiero pensar que mi enfermedad está cambiando de giro, o que por lo menos ya no quiero creer en cuentos de hadas o películas cursis. Mejor cambio de escenarios y me dejo llevar por la complicidad y el sentimiento real de lo que pasa y no de lo que espero.

Hortera, cursi o romántico no es lo mismo que amor. El amor es en lo que se basa esa escena, en los pequeños detalles que la alimentan. En la construcción del castillo convertido en casa con cada detalle como ladrillo. Para construirlo se necesitan dos. Creí que mi castillo estaba listo, pero es una casa a medida de una pareja. Y con cada relación nueva es construir de nuevo.

El escenario depende. Las personas y el sentimiento cambia. Sólo estas TU viendo lo que puedes aportar, lo que construya la otra persona no depende de ti. Así que cuando pienses en construir un castillo asegúrate que el cimiento está en el piso y es nuevo. Construye el escenario, disfruta, adáptate a la realidad y abre bien los ojos para que cada escena en tu vida sea “slow motion” simplemente echando raíces que es un momento, un recuerdo y que también pasará; no se sabe si se repetirá pero seguramente, como todo en la vida, pasará para enseñarte algo. Aprende de ello y asegúrate que el príncipe o la princesa que eres está list@ para tener castillo a medida construido con aceptación y no con fantasía. Percibe lo que hay y no lo que quieres que haya. No desprecies ni rechaces lo que sientes pero no te bases en ello. Deja que la otra persona construya a su modo. Experimenta vivir con la intensidad de sentir basado en la realidad.

Imagen: http://3.bp.blogspot.com/-hWjDEK5eM4U/TZ6MzUWVWEI/AAAAAAAAAIM/PUcXrXYqpqs/s1600/chace-crawford-kissing-leighton-meester-wallpaper.jpg

AMOR, EGOISMO Y PRESENCIA

7043131_xxl

Hace pocos días me preguntaron lo que pensaba del amor, no del lado de la teoría sino de la práctica. Me encanta el amor romántico, la cursilería y el hacer las cosas que pasen como en cámara lenta. Creo que una relación siempre se debe de alimentar ya que al paso del tiempo se puede volver monótona, llevadera y el amor se convierte en costumbre o en cariño. Pero todo esto se base en lo que llamamos presencia, en “estar ahí” en mente, cuerpo y sentimiento.

Trato cada día de alimentar todo eso con un gracias, con pedir perdón, con comprensión, aceptación, interés en los demás e incluso con recordar lo que me dicen para mostrar realmente la parte de complicidad con las personas. No hablo sólo de las relaciones de pareja, sino en todas en general.

Yo soy una persona que se interesa por los demás, trato de ayudar en lo que pueda, soy muy buen escucha, trato de comprender y evitar el juicio y lo más importante; si estoy con alguien veo sus necesidades para que no le falte nada que yo pueda dar y trato de no ofender de ninguna manera. Creo que soy buena pareja y buen amigo. El problema viene cuando del otro lado no existe esa reciprocidad. Yo siempre trato de comprender el porqué lo hacen, pero no importa la razón sino “para qué” hacemos las cosas.

Esa razón de para qué, es lo importante. Cuando yo hago un comentario ofensivo, cuando ignoro, no me intereso por lo que me están diciendo, rechazo a los cumplidos, rechazo el abrazo y el cariño o incluso a los comentarios “cursis” estoy agrediendo pasivamente. Así evito tener contacto, no comprometerme y alejar a una distancia que considero prudente a los demás. Para no estar con las personas. Evitar la presencia.

La agresión pasiva me la conozco muy bien y sé perfectamente cómo utilizarla, ha sido mi compañera de relaciones toda la vida. La primera forma es con la falta de interés de la persona con la que estoy, el “no me importa lo que pienses, sientas o necesites” es un rechazo muy sutil. No se trata de interesarse en los demás de manera hipócrita, pero si me sirve para ver que tanto me interesa. El no decir lo que siento, el hacer daño y hacer comentarios ofensivos, el evitar que los demás me conozcan como soy y muy especialmente no ver las necesidades de los demás me hace darme cuenta que lo que puedo sentir en vez de amor por la otra persona es un simple “pasar el rato”.

Por ejemplo cuando tengo un amigo y sólo me interesa pasar el rato es muy fácil. Sólo me cae bien, paso tiempo con él, pero no me interesa lo que necesita, lo que siente o lo que piensa. Es decir, podemos hablar horas y pasar años de amistad pero la realidad es que no existe ese amor fraternal como puedo tener con otros al estar en los problemas, ayudarlo, apoyarlo y evitar ofenderlo en todos los sentidos. El estar ahí para él y que estén los demás para mí.

Todo esto va muy ligado al egoísmo. En mi etapa más egoísta estaba con gente siempre evitando involucrarme más de lo debido para evitar comprometerme. El amor, la  comprensión y la aceptación implican compromiso de mi parte para escuchar, para alimentar esa relación y que no decaiga con el paso del tiempo. No interesarme en las necesidades me hace egoísta. Estoy metido en mí evitando relacionarme realmente.

Cuando vivo mi egoísmo no acepto los cumplidos ya que no me interesa comprometerme y sentir, ofendo sin pensar porque no me interesa lo que sientan, no veo las necesidades porque ni siquiera sé cuales son ya que evito conocer más a la persona, aplico la ley de la liga para mi mejor conveniencia, manipulo, chantajeo, evito e incluso me fugo en mis sentimientos o pensamientos estando con alguien para estar conmigo mismo. Todo esto se dá con el rechazo hacia los demás para estar sólo conmigo.

Todo esto es tan sutil que no me doy cuenta muchas de las veces. No se trata de pasar por encima de mí. Se trata de comenzar con el interés por los demás, escuchar, sentir, decir , comunicarme y lo más importante es estar presente. En mi caso mi fuga perfecta al estar con alguien es estar inmerso en mis propios sentimientos, ponerme en el lugar de la persona para identificarme y sentir algo en mí relacionado. Muchas de las veces del lado de la empatía y otras del lado del egoísmo. Lo que sí me doy cuenta es que la presencia se nota. La presencia es estar ahí. Ver lo que pasa, relacionarme, sentir, decir lo que siento y pienso, comprender, no agredir, no evitar, no rechazar e interactuar. También aplica cuando se tienen relaciones sexuales y que alguno está pensando en otra cosa; se siente, no hay presencia, sólo hay un cuerpo y no hay persona. Los silencios son una forma de comunicación cuando hay presencia, pero cuando estoy con alguien pensando en la época de desove del salmón noruego, es no estar ahí. No hay presencia. No hay interés. Hay egoísmo. El amor no es egoísta.

El otro extremo es volcarse sobre la persona para perdernos a nosotros mismos, que a fin de cuentas sigue siendo egoísmo ya que comprometemos a que se sientan culpables o que hagan lo que nosotros queremos. Todo es un equilibrio y creo que lo más importante para relacionarnos es estar ahí. Dejar que fluya y dejar que pase sin poner resistencia. Comunicarse para ver las necesidades, interesarse y no dañar.

La única forma de tener presencia es interactuar desde lo que está pasando en el momento. Hablar, sentir y expresarse. No existe otra forma. La expresión es por medio de presencia, de gestos, abrazos, silencios, comprensión e interés. La presencia es amor. El egoísmo es no presencia. Me queda claro que cuando no estoy ahí con alguien no hay interés, no hay amor y hay egoísmo. Es mejor pasar 10 minutos de calidad con alguien que 12 horas sin presencia. No es sencillo ya que somos narcisistas y siempre pensamos en nosotros, pero los resultados son increíbles ya que el amor se manifiesta en el amor por mí y en el que sienten los demás por mí. Evalúe cómo son sus relaciones. Si muestran interés por usted, si tiene interés por los demás, si identifica las necesidades de los demás y ellos por usted, si se abre a recibir y dar. Con ese simple hecho se dará cuenta si sus relaciones están basadas en el amor y en la presencia o en sólo en el egoísmo y “pasar el tiempo”.

Imagen: http://www.shanelavalette.com/journal/2007/07/10/the-problem-with-photographers-who-conceive-a-picture-first-then-construct-it-according-to-tod-papageorge/

BELIEVE

Believe-in-Yourself

Las crisis son oportunidades de crecer. Se dice muy fácil cuando no estás en crisis, claro. Cuando tienes el agua hasta el cuello y quieres volar y no ves la salida comienza el pensamiento a echar mano de su negatividad para poderte hacer ver que no puedes.

Estoy en crisis. Claro, que con los pensamientos negativos sobre mí. El día de hoy al ver los problemas que tengo encima comienzo a sentirme con baja autoestima, frustrado, un “looser”, sin objetivos. El único punto que no había tocado en una crisis es que me he dado cuenta que no tengo sueños.

Una persona sin sueños es una persona muerta en vida. Intenso. ¿Creíble? Puede ser. Lo que sí puede ser es que una persona sin sueños no tiene esperanza. Al no tener esperanza, se pierde la fe. Al no tener fe no se tiene un pie en el presente.

Literalmente este artículo es un desahogo, una lección para plasmar lo que me tengo que decir, mi propia terapia. Estoy pasando por momentos muy difíciles. Con cambios, presiones, y altibajos emocionales. Nunca en mi vida había estado en esta situación. Todos los logros, viajes, experiencias y avances los veo lejanos. Como si nunca hubiera pasado nada más que lo que estoy viviendo.

Estoy aprendiendo a vivir en el presente. En no ver más que lo que está pasando en este mismo instante. La realidad es que en este momento no está pasando nada, pero sé lo que puede pasar. El enfocarse en el aquí y ahora no es fácil. Y más cuando tengo las presiones necesarias para hacerme sentir como me siento, bueno, me sentía hace algunas horas.

Ayer no creía en mí. Parece como si el Gory que siempre había estado se hubiera sublimado al aire. Me cuesta trabajo verme y valorarme. Sé que cuando hay crisis es difícil, pero la teoría me dio una bofetada con guantes de seda. Lo que tengo en este momento son un montón de expectativas. No estoy viviendo el presente, sólo el futuro y el horroroso pasado. Me cuesta trabajo agradecer el pasado y me aterra el futuro, es más me hace entrar en pánico. Ayer fue un mal día. No sé si ustedes crean en esos correos que si lo reenvías te pasa algo importante a tal hora, pero envié uno diciéndome que a las 12:50 de la noche pasaría algo. Creo que pasó.

Me dí cuenta de la persona que tengo a mi lado. Necesitaba apoyo y comprensión. Lo tuve. Sentí una punzada de emoción en el pecho. Algo pasó. Me relajé, dejé el pensamiento y me sentí mejor. Comencé a sentir el presente. Me levanté por la mañana con una cascada de emociones de nuevo, pero al ver esa sonrisa adormilada diciéndome que me fuera bien en el día me dio la fuerza de levantarme. Lloré en el camino al trabajo con mi negatividad en la cabeza. Sentí miedo. Hice lo que pude hacer con mi miedo. Seguí.

No sé lo que va a pasar. No sé si estaré bien. Pero lo que sí sé es que las personas que tengo a mi lado son grandiosas. Mi mejor amigo Willardo se abrió de corazón ofreciendo todo su apoyo, Estefanía me dijo muchas palabras que lloré por teléfono, mi mejor amiga Pau tuvo la paciencia de escucharme y aterrizarme con mucho amor, Rox a pesar de lo que está pasando me escuchó, compartió conmigo, me dio tranquilidad y me infundió fé. Y al final de todo, estas emociones de fin de semana me encuentro con Pako, que con su modo tan auténtico y con el trabajo que le cuesta decir las cosas me hizo sentirme y sentirlo. Reaccioné. Había cosas que no había valorado.

Lo que me queda es que tengo muchas personas que son como ángeles en mi vida en este momento. Que están ahí. La verdadera riqueza son las personas que tengo en este momento en mi vida. En este momento estoy en el Starbucks, fumando y tomando té de menta. El de siempre. Viendo a la gente platicar, reír y hasta discutir. No pasa nada. Está en mi cabeza. El pensamiento sólo es eso, pensamiento.

Lo que sí veo es que mi familia, mis amigos y mi novio son mi mayor fuerza, creen en mí; inclusive cuando yo no creo en mí. Me lo repiten con paciencia y con amor. Esto es un gracias porque sé lo que les cuesta decirme y comportarse como lo hicieron. A cada uno les digo que son mi pilar en este momento. Gracias por darme el apoyo, por hacerme ver lo que soy cuando no lo veo, compartir su positividad cuando no la tengo, un abrazo, un beso o simplemente la sonrisa. Sigo adelante. Agradezco y comienzo de nuevo a creer en mí. Saltaré de la ratonera y con el queso en las manos diré : Gracias a que los tengo en mi vida aquí y ahora.

Imagen: http://www.photobotos.com/believe-in-yourself/

DISPUESTO A VIVIR

compassionheart

Dar y recibir. Equilibrio. Aprendizaje. Vida. El dar y recibir viene desde el primer momento en que un espermatozoide se une a un óvulo y comenzamos a formarnos. Es la ley de la vida. No existe el recibir sin el dar y el dar sin el recibir.

En el camino de la vida aprendemos de las situaciones que todo es una economía de emociones y hechos. Cuando somos pequeños nos enseñan a compartir, a recibir (muchas veces demás) y a dar. Cuando somos pequeños no comprendemos el hecho de dar, simplemente recibimos todo lo que nos ofrecen. Comida, vestido, amor, abrazos. Estamos identificados como uno sólo con nuestra madre, posteriormente nos identificamos como nosotros mismos. En ese instante comienza la economía.

Somos seres que estamos acostumbrados a recibir. La vida está dispuesta a darnos muchas cosas y es importante recibirlas con las manos, la mente y el corazón abiertos; pero también debemos de dar algo. Ese algo es diferente en cada situación y en cada persona.

Yo en el transcurso de los años, evalúo que he recibido muchas cosas. Amigos, familiares, amor, cariño, personas, cosas materiales y experiencia. Lo que he dado ha sido poco hasta hace algún tiempo en donde he entendido y aprendido que es un balance, como muchas de las cosas que existen en el universo. La energía tiene su polo negativo y positivo. Femenino y masculino. Ying y Yang. Destrucción y construcción. Es simple. No existe  uno sin otro. El problema comienza cuando sólo estamos dispuestos a recibir. Comienza el egoísmo, el egocentrismo y hasta el egotismo. La balanza se inclina y caen las pesas.

El dar amor es una parte muy importante para cualquier ser humano. Abrirte a recibirlo verdaderamente no es fácil. El amor comienza con el equilibrio perfecto. No puedes llegar a amar a alguien que no quiere recibir, a menos que no veas tus propias necesidades de amor y no te lo quieras dar buscándolo de manera incorrecta en los demás. La primera función para el amor es la bondad, seguido de la compasión. Pero al mismo tiempo no puedo recibir el amor si en verdad no estoy dispuesto a darlo.

Los detalles, un simple gracias, la preocupación, el interés, la apertura, el perdón,  y la comprensión son base de una experiencia de equilibrio. Todo lo demás se dá por añadidura. Recibimos abiertamente desde una sonrisa, hasta una simple paz en nosotros mismos.

No necesito ir más allá de mí para recibir. El verdadero problema es cuando no estoy dispuesto a que la otra persona me quiera, me ame o me cuide. El rechazo a la vida es en automático. No hay vida sin amor. No me permito crecer, me enfrasco en mi egoísmo y en mi egocentrismo y evito a toda costa que fluya lo que puede llegar a ser un aprendizaje.

Una persona egoísta es una persona que obra todo para su propio interés, aunque pueda hacer cosas por los demás obteniendo un beneficio, como por ejemplo sentirse bien. El egoísmo no se dá en el amor. El amor evita que seas egoísta, piensas primero en los demás que en ti, pero con el amor por ti mismo de lado. No es perderse por los demás, sino perder el egoísmo por el amor. No admite egocentristas, egotistas o personas enamoradas sólo de sí mismas. Cuando nos abrimos al amor comenzamos a conocer a la otra persona, a interesarme por lo que siente y lo que vive, sus preferencias, sus necesidades y estamos dispuestos a compartirnos desde el amor y no desde la forma de cubrir hoyos de nuestra personalidad.

El enamorarse de ti mismo no funciona. Debes de dar para poder fluir. El verte como lo que realmente eres. Compartir. Ser. Cuando llegas a la verdadera naturaleza de tu Ser no te dá miedo amar. Puedes hacerlo fluyendo.

Así que la próxima vez que haga algo, piense en el beneficio para usted. Si está dispuesto a dar sin recibir, ya que aunque parezca paradójico cuando se dá en el amor se recibe en automático. Pensar hasta donde estoy dispuesto a llegar a cambiar para evitar hacer daño, contemplar las necesidades de las otras personas; pero también cuánto estoy dispuesto a recibir sin rechazar. Compartir. Sentirse atraído como abejas a la miel. Comprender y cuidar. Con sólo el beneficio puro de sentir ese amor, con ése simple hecho se obtiene un equilibrio. Dar y recibir en automático.

Imagen: http://mommymessage.blogspot.mx/2010_05_01_archive.html

DEJAR FLUIR

flat,800x800,070,f

Me pasa seguido que cuando trato de ver los problemas de forma realista me parecen demasiado para resolver en ese momento, cuando de verdad no es tan difícil. Muchas de las veces nos agobiamos con situaciones sencillas de resolver porque … Sigue leyendo

JUGO CON PULPA

20130217-192955.jpg

Todos los seres humanos tenemos polaridades en nuestra personalidad. Esos aspectos que consideramos conocidos o desconocidos y que creemos que se anteponen; pero en realidad se complementan.

Cuando no aceptamos esas partes entramos en conflicto y tratamos de alejarnos neuróticamente hacia el otro lado.Una de esas polaridades más comunes son , por ejemplo, el masculino y femenino. En mi caso al aceptar mi parte femenina me ha hecho ver sin miedo todas esas cualidades que considero “femeninas” como son la sensibilidad, el sentimentalismo, la bondad y la ternura; pero al mismo tiempo encuentro que también me ha hecho aceptar más la parte masculina como el ser duro, firme y frío sin caer en el rechazo de ambas.

Una persona que se considera víctima en su vida puede no conocer o no aceptar su parte sádica. Es decir se vuelve masoquista haciendo que toda su vida sea un drama viendo el ataque de las demás personas y echándoles la culpa, volviéndose una víctima de las circunstancias. En el caso de que no haya nadie a quien echarle la culpa, lo hará internamente con un sádico en la mente diciéndole lo que está mal, lo que tiene que arreglar, lo gord@ que está e incluso lo mal que hace las cosas en el momento. En cambio al conocer su parte sádica hará que conozca esos aspectos “tiranos” de su personalidad, pudiéndolos evitar e incluso no aceptando las críticas o agresiones como víctima, ya sean internas o externas.

En las relaciones humanas, y muy especialmente en las parejas, esto se vuelve un conflicto interpersonal. Estamos acostumbrados a escuchar “encontré mi media naranja” y para muchas personas es una realidad. Me causa escalofrío escuchar esa frase que utilicé durante tanto tiempo queriendo encontrar una persona que me complementara, pero en realidad estaba buscando aspectos de mi personalidad que no puedo ver o que rechazo.

A menudo nos enamoramos de esa persona que representa una cara oscura de nosotros mismos. Todos tenemos aspectos a la luz y otros a la sombra que nos representan o con los que nos identificamos. Como la luna que sólo vemos la cara iluminada y que no podemos ver la cara a la sombra. Esas sombras son cualidades que no nos gustan o que rechazamos de nosotros mismos,y al verlos en otra persona los identificamos como “buenos” o ” interesantes” que nos enamoran. En algunos casos los volvemos detestables e inaceptables.

Ese no es el problema, es parte del proceso natural de pareja o de relacionarnos. El problema es cuando creemos que nos complementan, que hemos encontrado esa media naranja o que son características que nunca tendremos porque tarde o temprano se volverán hacia nosotros. Nos fusionamos, hacemos simbiosis con esa persona tomándola como parte nuestra que no podemos poseer. La volvemos un objeto, una necesidad o incluso una parte de nosotros indispensable para sobrevivir.

A lo largo del tiempo esos “aspectos complementarios” se vuelven insoportables, amenazantes y los rechazamos en la otra persona volviendo a la media naranja en jugo con pulpa lanzado sobre nuestras propias caras. Ese lado oscuro que no vimos en nosotros nos desagrada y nos amenaza cual tigre cada vez que pasa un conflicto.

Esto no quiere decir que no tenga remedio cualquier relación sino que tenemos que conocer nuestros dos polos para aceptarlos y verlos a la luz. Se trata de eliminar lo “misterioso”.Cuando estamos en tinieblas nos imaginamos demonios y fuerzas del mal que nos acechan pero al encender la luz nos sentimos seguros. Todos esos aspectos que “no veíamos” se vuelven conocidos y ya no nos acechan, sino que nos complementan y ayudan para conocernos mejor.No buscar esa “media naranja” y convertirla en ” jugo con pulpa” en algún momento de la relación.

No existen medias naranjas, personas complementarias o relaciones indispensables o necesarias. Esos apoyos están dentro de nosotros, en aspectos propios de la personalidad. Al conocernos y aceptarnos podemos ver a los demás como lo que son. Personas independientes, con cualidades únicas y diferentes a las mías; pero al mismo tiempo con aspectos parecidos a los míos. Desaparece el rechazo a los demás porque entiendo mi propio rechazo por esos aspectos que me amenazan. Veo lo que me gusta de mi personalidad en los demás y acepto las personas como son.

Comienza el amor a los demás y el amor por mí.Me gusta pensar que todo comienza y termina con una frase: Te amo a pesar de mí.

Imagen: http://pinterest.com/pin/210121138835980010/